Gobierno de Chile

 

Conclusiones

En términos generales, para la zona de pronóstico se espera una temporada de deshielo con caudales prácticamente normales sólo para las regiones III y IV. Esta situación se vuelve progresivamente deficitaria hacia el sur, en concordancia con las precipitaciones registradas, tanto pluviales como nivales.

En la III y IV región se esperan volúmenes de deshielo, levemente inferiores a sus promedios, correspondiendo en términos globales a un 90% de ellos, con una temporada de riego con recursos hídricos asegurados.

Desde la V región hasta la VI región, la situación se vuelve paulatinamente más deficitaria y en términos generales, se esperan volúmenes de deshielo del orden de un 65% de sus promedios. La cuenca del Aconcagua desde el punto de vista del riego no debiera presentar mayores problemas y desde el Maipo hasta el Tinguiririca el riego se deberá realizar con un uso cuidadoso de los recursos hídricos.

La zona comprendida entre la VII y VIII región, es la más afectada por la falta de precipitaciones, con volúmenes estimados en un 55% de sus promedios, para la temporada (sep-mar), lo que implica una situación más desfavorable que el año anterior, en que se tuvieron volúmenes equivalentes a un 90% del promedio. Los ríos Maule y Ñuble tienen el peor pronóstico y se esperan caudales similares a los escurridos en la temporada 2012-2013, la más seca de los últimos 15 años por lo que el riego tendrá limitaciones importantes.

Con respecto a los principales embalses, se puede señalar:

Zona Norte: Para los embalses Lautaro y Santa Juana de la III Región, considerando que los caudales pronosticados son cercanos a sus promedios y mayores a los escurridos en la temporada pasada, se estima que estos recursos son suficientes para suplir las demandas de la próxima temporada de riego, por lo que a finales de ella, debieran acumular volúmenes similares o mayores a los actuales, por lo que serían aprovechables en temporadas siguientes.

En la IV Región, especialmente en los sistemas Puclaro y Paloma, los recursos esperados por deshielo más los almacenamientos actuales, muy superiores a los de la temporada anterior, se estima también que alcanzarían para satisfacer la demanda permanente de las respectivas cuencas.

En todo caso, los volúmenes al final de la temporada dependerán del manejo que se haga de los recursos de los embalses, que, si fuese conservador, podrían terminar la temporada con un almacenamiento mayor al actual, especialmente el sistema Paloma, lo que permitiría acumular recursos para las próximas temporadas.

De cualquier forma, en consideración a los caudales esperados y almacenamientos actuales de los embalses, la situación hídrica será claramente mejor que la del año pasado.

Zona Centro: El principal embalse dedicado al agua potable, El Yeso (RM), que se abastece con recursos nivales, almacena un 17% por sobre su promedio y dispone del doble del volumen que el año pasado. Este volumen sumado al esperado por el deshielo en el río Yeso, permite asegurar que no habrá ningún problema para el abastecimiento de agua potable del gran Santiago.

Zona Centro-Sur: En esta zona las perspectivas son diferentes, ya que de los grandes embalses de regulación interanual, sólo La Laguna del Maule presenta un volumen almacenado algo mayor que el año pasado, mientras Colbún, Ralco y Lago Laja empiezan la temporada de deshielo con almacenamientos menores. En conjunto, estos cuatro embalses presentan un volumen menor (-14%) con respecto al año pasado y, con caudales esta vez menores, debieran disponer en marzo próximo, de menos recursos hídricos que en marzo de 2016.

No se esperan grandes crecidas por deshielos que produzcan daños en la infraestructura, sin embargo y especialmente en las regiones III y IV es necesario advertir a los turistas que no pernocten a orilla de los ríos, pues en esas circunstancias, estas crecidas, que se producen en la noche, fácilmente podrían ser peligrosas.

De acuerdo con el escenario hidrológico que se prevé, la Dirección General de Aguas realizará, como lo ha venido haciendo regularmente, un seguimiento y actualización mensual de este pronóstico, utilizando su propia red de monitoreo y con controles especiales si fuese necesario.